lunes, 16 de noviembre de 2009

Felicitación a una de tantas conformidades

Hace un par de semanas estuve por felicitar la Navidad a todos. Y es que, ¡es verdad! Todo por la calle me incitaba a hacerlo. Se ve que este año con la crisis el espíritu navideño ha despertado antes. Pero ni ganas tenía de hacer un artículo como el de hace un año. Porque ya sabemos que todo esto es lujo innecesario, gastar, presumir, consumir, abusar de nosotros mismos, un sacrificio para nada.
Pero todavía hay algo que no comprendo: ¿por qué, por qué, POR QUÉ, por qué si sabemos todo esto y lo tenemos tan claro, seguimos comportándonos igual? ¿Es que de verdad nos importa lo que vayan a pensar de nostoros, cuando ya sabes lo que pensamos? ¿No es un gesto falso, hipócrita, y lleno de pecado capital (gula, avaricia, soberbia)?

¿No vamos a parar hasta que reventemos, o qué?

Feliz Navidad a todos.

sábado, 31 de octubre de 2009

¿Truco o trato?

Oh, sí, todos sabéis qué días es hoy. Aunque no os guste o no queráis admitirlo. ¡Hoy es Hallowe'en! Noche de brujas y muertos vivientes, nosferatu, misterio, sombras, terror, películas de miedo, sustos, sonidos extraños, más sustos...

Y todo al final es una broma, disfraces, caramelos, y una festividad de origen irlandés (celta) que acabó siendo muy celebrada en en Reino Unido y en Estados Unidos. Y como todo lo americano en estas últimas décadas, está trascendiendo a gran parte del mundo. Concretamente en España parece que hemos importado esa tradición.

Y no sé qué pasa, que mientras unos se lo pasan pipa, otros no hacen más que gruñir. Que si qué es esto de Hallowe'en, que si no son más que tonterías, que si EE. UU. nos domina y nos controla hasta en los aspectos más cotidianos  de la vida, que si se están perdiendo la cultura y las costumbres...

Y yo les entiendo. Están viendo que todo lo que han aprendido, lo que han vivido, lo que han ido transmitiendo de generación en generación, se va perdiendo. Es frustrante. Debe serlo. Es mucha preocupación, y todo por una moda que ha acabado por imponerse. Gastos en disfraces, gastos en fiestas, gastos en dulces, gastos en parafernalia y ornamentación... parece que todo gira en torno a la economía, ¿no? Pues, ¡como todo!, diría yo.

Porque yo celebro ambas cosas por igual (es decir, casi nunca), y cuando he ido al cementerio un primero de noviembre, lo que he visto ha sido gente muy arreglada (por lo general) limpiando nichos, poniendo flores nuevas que no cambiaban desde hace un año, añadiendo alguna foto o adorno... es decir, gasto en floristería, gasto en peluquería, gasto en ropa, gasto en ornamentación y parafernalia... y es que lo que preocupa no es la conmemoración, ¡sino que no piensen que no has ido al cementerio! Y que los nichos de tus familiares sean los más llamativos.

Y yo me pregunto, ¿todo esto de negarse a Hallowe'en no será un truco para seguir aparentando que seguimos practicando una tradición que sólo utilizamos como escusa para aparentar y licinciar quién no fue al cementerio? ¿No sería mejor hacer un trato entre todos para que, sin discusión o queja alguna, los que quieran puedan disfrutar de una fiesta de noche de brujas, y al día siguiente intenten acercarse (o se dejen acercar) a una tradición propia de forma sincera y sin presiones populares?

Un saludo.


P.D.: Este texto va sin intención de ofender a aquellas personas que visitan a sus fallecidos y cambian las flores más de una vez al año. Creo que no era necesario aclararlo, pero por si las moscas.

viernes, 2 de octubre de 2009

Saliendo del circo

Grecia y Roma. Cuna de la civilización y la cultura occidental. Todavía hoy, varios siglos después de su caída, se siguen usando como referente, como modelo. Muchísimas de las costumbres, manías, criterios, jerarquías, etc., que hoy tenemos, nacieron allí.

No en vano, el latín es la lengua en la que habla la ciencia moderna. No en vano el dinero que inventaron los griegos es el que seguimos utilizando nosotros. No en vano la carrera de Derecho tiene una asignatura llamada Derecho Romano. No en vano ahí tenemos los nombres de los planetas, muchos de los complejos psicológicos, muchas de las metáforas de los más grandes poetas...

Pero sin duda los que más han aprendido de la antigua cultura son los políticos. Porque calcan las técnicas, los trucos y las ideas hasta límites a veces insospechados. Y lo que más imitan, es el circo romano.

Si hace 2000 años había un problema en el Imperio y la población estaba descontenta y violenta, ¡no pasaba nada! Se organizaban una semana, o más, de festejos y actividades, cuyo epicentro eran el anfiteatro y el circo romano: lucha de gladiadores, y fieras, exhibiciones ecuestres, carreras... en fin, esas cosas que por la época emocionaba a la gente y les hacía olvidarse de sus penurias.

¿Y ahora? Pues ahora, por ejemplo, cogen a un pobre animal con cuernos y lo hieren y torturan hasta matarlo. Ahora nos animan a todos a apoyar la candidatura a los JJ. OO. a una ciudad nuestra cuando todos sabemos que al COI le gusta rotar de continente y ya tenemos Atenas 2004 y Londres 2012. Dan apoyo al deporte, especialmente al deporte rey, el fútbol, negocio que mueve miles de millones de euros que benefician a muy pocos (sólo hay que mirar el precio de los fichajes) mientras nosotros nos liamos a palos con los hinchas de equipos que no son el nuestro. Nos abruman con los nefastos síntomas y nos previenen sobre una terrible enfermedad llamada gripe porcina, aunque en realidad apenas cobra víctimas, incluso en países subdesarrollados. Actúan genialmente delante de las cámaras haciendo ver que se llevan mal entre los de un partido y los de otro, cuando detrás de las cámaras se saludan y conversan como camaradas y se mantienen en un poder rotativo con su sistema bipartidista. Y para difundir la información, la televisión, el medio de la imagen, a la que tanto impulsan y la que tanto nos entretiene con bazofias tales como la aclamada prensa rosa.

Esas son las principales, aunque hay muchos otros espectáculos en este moderno circo romano, del que yo, cansado e inconforme, me voy. La puerta está escondida, camuflada detrás de más parafernalia del circo, pero espero que los que ya hayan querido salir él antes me ayuden a encontrarla. Fuera no hay tanto entretenimiento, los problemas resaltan más y además se discrimina a los del exterior, pero lo prefiero a la ignorancia de dentro.


Un saludo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

De chinos y occidentales

Buenas noches.

Hoy quería daros a conocer un hecho del que me acabo de dar cuenta, por una anécdota que he tenido. Y para empezar, deseo recordaros a todos que odiamos a China. ¿Y eso por qué? Ey, pues porque están saliendo al mercado internacional, nos venden sus productos más baratos, pero que mucho más, y así son de malos, porque, ¡qué calidad tan baja! Todo se rompe enseguida y no dura . Pero claro, esta es la sociedad del consumo, y hay que comprar siempre al mejor precio y si las cosas se rompen, se tiran y se compra una nueva. Pero lo peor de los chinos es que como la gente les compra a ellos, en vez de a nosotros, nos arruinan ¿O no?

En fin, mi historia comienza hace unas semanas, cuando encontré un vendedor por eBay que ofrecía varios cacharritos electrónicos (memorias USB, tarjetas de memoria, reproductores mp3, etc.) por subasta, precio de salida 1€, y rara vez llegaban a pasar los 10€ al acabar la subasta. Compré un par de reproductores que me pidieron unos amigos, y para mí una memoria USB de 16GB, ¡por 10€, qué chollo! Cuando llegó, todo correcto. Lo comprobé, ¿eh? Pero a los dos días, mientras mis amigos disfrutaban de su música, yo comencé a tener problemas con mi pen drive. De China tenía que ser. Como en eBay ya había dado mi voto positivo al vendedor, por ahí ya no podía hacer nada, pero, como siempre hago en internet, realicé el pago mediante PayPal, por lo que comencé una disputa.

¿En qué consiste esa disputa? Pues tengo un margen de tiempo para intentar solucionar la situación con el vendedor, si se soluciona bien, sino puede elevar la disputa a reclamación, entonces PayPal observa el caso, y decide el resultado. Pues bien, abrí la disputa y dejé un mensaje para la tienda de China, en español y en inglés. Del primero en China no entendían ni papa, pero el segundo sí y bastante bien, y gracias a Zapatero (en realidad gracias a mi dedicación en su debido tiempo) me pude comunicar perfectamente con el vendedor. Aunque hubo un poco de demora por ambas partes, la cosa fue clara y amistosa, y el resultado se resumía en: yo enviaba de vuelta el dispositivo (sin embalaje, para ahorrarme costes), y ellos me devolvían el dinero y además me pagaban los costes del envío. Yo lo envié gustosamente (¡mi primer envío internacional!), y ellos se aseguraron de mis datos para poder darme mi dinero. Claro, a mensaje por día (por esto del tema horario), sólo me quedó un día para esperar... y esperé hasta que sólo quedaban quince minutos para que acabara el plazo de la disputa. Y claro, si no lo elevaba a reclamación, PayPal entendía que yo había quedado satisfecho.

Dejé un mensaje más, disculpándome a la tienda china porque su retraso me obligaba a hacer la reclamación. Y procedí. Vaya, ahora la web de PayPal iba muy lenta. Muy bien, relleno el formulario, aunque no sé muy bien cómo, porque no da explicaciones. Veamos, "importe que quiere que le sea devuelto". Vaya, hago clic, pero salta y no puedo escribir. Lo dejo en blanco, igual no es necesario pues ya estaba claro en la conversación con la tienda que según decía sería revisada. Pulso el botón... tarda mucho en cargar otra vez... Error: debo escribir una cantidad. ¡Pero si no se puede! Al final, después de dos minutos y gracias a mis ingenios informáticos, logro escribir la cantidad, cifra con dos decimales, un espacio, y "GBP", que es el código de las libras esterlinas (la moneda con la que trabajaba la tienda). Pulso el botón... tarda en cargar otra vez. Mientras carga, abro a parte otra página (una al azar). Mi conexión va tan rápida como siempre, es PayPal la que va lente. Ya ha cargado. Error. He escrito mal la cantidad: la coma es baja y no alta, y no hay que poner la moneda. ¡¿Entonces cómo la especifico?! Da igual, hay un campo para poner aclaraciones, y ya dicen que te harán las preguntas que crean pertinentes para aclarar el caso. Escribo bien la cantidad. Pulso el botón. Esta vez tarda todavía más en cargar. Error: me faltaban por rellenar un par de campos de selección. ¡¿QUÉ?! Vaya, parece ser que al recargar la página, los datos de selección se perdían. Los vuelvo a indicar, de hecho reviso todo para evitar más errores. Todo correcto. Pulso el botón... tarda en cargar... error: "Acción no válida, por favor, vuelva a intentarlo en otro momento".

Pero no lo intenté en otro momento. Sabía a qué era debido ese último error: había expirado el tiempo. Apagué el ordenador. A la mañana siguiente, escribí un correo a la tienda para explicar la situación, y pidiéndoles por favor que me devolvieran el dinero de todas formas. Por supuesto, ya no estaban obligados a hacerlo. También mandé un correo a PayPal, aunque este fue difícil, porque me tiré media hora pateándome la web sin encontrar un buzón de ruegos o quejas por fallos suyos, sino sólo de dudas o cómo resolver problemas con vendedores. Elegí el buzón que consideré más adecuado, les expuse lo ocurrido y les pedí una solución. Al día siguiente tuve respuesta. Rezaba así:

Estimado M. C. L.:

Gracias por ponerse en contacto con PayPal. Será un placer ayudarle con sus preguntas.

Le informamos que de acuerdo con las directrices de nuestra política de reclamaciones, si una disputa no se cierra o eleva en el plazo de 20 días de haberse abierto, ésta se cerrará automáticamente.

Para su comodidad, PayPal envía correos electrónicos a su dirección de correo electrónico principal para avisarle cuando el plazo para elevar la disputa a reclamación está a punto de expirar. Puesto que no elevó la disputa a reclamación en el plazo de tiempo estipulado, la disputa se ha cerrado y ya no puede elevarse a reclamación para que PayPal la revise.

Naturalmente, también es recomendable elevar la disputa en un periodo de tiempo prudencial antes de llegar al último minuto disponible.

Le recomendamos que se ponga en contacto con el vendedor para intentar llegar a un acuerdo amistoso. Si ha realizado la compra en un sitio Web de subastas, le recomendamos que se ponga en contacto con el Servicio de Atención al Cliente del sitio Web para averiguar si disponen de alguna política de protección.

No dude en ponerse en contacto de nuevo con nosotros si necesita más información.

Atentamente,
Sergio
Departamento de Servicios de protección al cliente de PayPal

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Y debajo citaban el mensaje que les había mandado. Me quedé de piedra. Tenía dos mensajes más, los leí. Uno de era de la tienda: que me hacían el ingreso ya. Otro de PayPal: confirmación de recibir un ingreso. ¡Era mi dinero! Ya me lo habían devuelto, lo tenía todo (salvo el porcentaje que se queda PayPal al recibir pagos). Así que volví al mensaje anterior, y le di a responder. Aquí está lo que les puse.

Hola.

Os mandé el mensaje para que me ayudarais a solucionar un problema que había tenido con la página web de PayPal, no para que me dijeran cosas que ya sé. Ya leí las políticas y las condiciones de uso, ya vi los cargantes y repetidos correos que me llegaban para avisarme de cada vez quedaba un minuto menos.

Yo SÍ elevé la disputa en el plazo estipulado, pero debido a las deficientes (o carentes) explicaciones sobre cómo llevar este procedimiento o cómo escribir la cantidad de dinero, y también a los distintos fallos "técnicos" que tenía la web, no pude realizarlo. Me llevó más de diez minutos esquivar todos los obstáculos que se me presentaron para hacerlo.

Si esperé a que quedara una pequeña fracción de hora es porque el vendedor daba muestras de cooperación y apoyo (al contrario que vosotros), y no tenía la necesidad de ser impaciente o asfixiantemente exigente.

Lo más vergonzoso de todo es que el vendedor, un chino, con toda la mala fama que empresas y empresarios del calibre de PayPal le dan gracias a su publicidad que yo apodo del tipo "somos la leche", me haya tratado tan bien, y una empresa que se supone seria, eficiente, moderna y fiable, lo único que me diga es que "intente llegar a un acuerdo amistoso con el vendedor", y ni siquiera sea capaz de reconocer sus propios errores.

Pues que sepáis que, estando la disputa ya cerrada, me han dicho que no me preocupara, y aunque ya no tenían ninguna atadura legal para hacerlo, me han devuelto mi dinero y me han pagado los gatos que me ha supuesto la devolución del artículo.


Un descontento saludo,

M. C. L.

Desde luego, no espero respuesta, ni solución, porque ya la he tenido. Ni si quiera que arreglen los fallos de la web, porque estamos en tiempos de crisis y de esas minucias pasan. Lo que sí gané con ese mensaje fue una cosa clara: desahogarme. Porque uno se queda bien a gusto diciéndole a alguien lo cabrón que es.

Y lo que más me alegra de todo, es haber aprendido a reconocer cómo trabajan las empresas de aquí y allá: allá les falta esfuerzo por la calidad, pero cuidan de verdad al cliente; aquí aparentan hacer las cosas de calidad, pero a la hora del fallo, escurren el bulto y el cliente mágicamente ya no tiene la razón.


Un saludo oriental.

miércoles, 8 de abril de 2009

Experiencias

Ayer por la tarde, casi anocheciendo ya, me encontré con una persona que llevaba tiempo sin ver, y que me contó que algún rendrijero se enteró de este mi blog y lo añadió a la blogosfera jumillana. También me dijo que quería comentarme algo del blog, pero eso es ya cosa a parte. El caso es que me recordó que esto existía, que lo tengo muy abandonado; y tal vez creara la inspiración para decidirme a escribir unas palabras más tarde. Estas palabras.

Ayer por la noche fue la procesión de los penitentes. Sí, muchos, sino todos, lo saben ya, aunque yo, por poco devoto y pasota de todos estos temas, nunca había asistido. Pero año nuevo, amistades nuevas... el caso es que me invitaron a ir. «Pues vale». Tampoco había un plan mejor.

Quedamos en la Plaza de Arriba, a las escaleras del Museo. Sinceramente me sorprendí al ver tanta, pero tantísima, gente joven. Muchos de los cuales, bueno, que no me esperaba verlos nunca por ahí. Claro que, yo tampoco esperaría nunca verme ahí.

Nos sentamos, y fuimos calentado el sitio. Es que llegamos muy pronto. Gente agradecía tener una abuela que viviera cerca y le prestara una manta, otros traían hasta bebida y comida... yo es que para estas cosas hambre y sed nunca tengo. Al cabo del rato, mucho rato, ¡argh! alguien se puso a fumar, y las luces de la calle se apagaron; pude ver la luz de muchos más cigarros lejos de mí.

Prendieron un montón de sarmientos, por desgracia con gasolina, puesto ahí para la ocasión, como una forma de marcar el camino, creo. Al poco el sonido del tambor que marcaba el paso comenzó a oírse, y no tardaron en dejarse ver los encapuchados. Pocos portaban una cruz a cuestas, menos todavía iban descalzos, y el sonido de las cadenas tardó en escucharse. La mayoría hacían compañía y iluminaban tenuemente la situación con sus velas que llenaban de cera el suelo.

Pararon un momento, para que todos contemplaran la escena. Un fotógrafo osó ponerse en medio para tomar sus imágenes. Además de él, flashes, muchos flashes se añadían a la escena. Y murmullo, mucho mucho, y de vez en cuando ademanes para hacerlo callar. A ratos se callaban casi todos, y era entonces un momento solemne. Y muy medieval, ¡me encanta lo medieval!

Pero alguien tuvo la necesidad de cruzar por en medio, y tropezó ligeramente con las cadenas. Normal, con tan poca luz y tanta prisa. Y un amigo que le seguía... bueno, eso ya fue otra historia, porque vio a su amigo y tropezar, y no tuvo mejor cosa que hacer que pisar las cadenas descaradamente, a sabiendas de que estaban ahí. Y la risa fue casi general. ¡¿Por qué le reían la acción a alguien que pretende ser payaso pero no tiene ni gracia ni medida?!

Demasiada juventud devota había visto yo al llegar...


Nos fuimos antes de que todo acabara, tampoco teníamos intención de quedarnos toda la noche. El paseo hasta casa fue bonito, hasta llegar a la parte del pueblo que permanecía iluminada.

viernes, 9 de enero de 2009

La cuesta de enero

Bueno, ya pasó el año. Ahora empezamos otro nuevo. Nuevas ilusiones, nuevas metas, nuevas esperanzas... y una gran sensación de ahogo y presión.

Salimos de unas fiestas que han sido puro gasto, y entonces comienza el año, los precios suben, la famosa cuesta de enero.

Sí, bueno, es ley de vida, cosas de esas de economía que pocos entienden. Es una gran putada, sí, lo reconozco, pero, ¿acaso no es también culpa de la gente que la cuesta se haga tan empinada?

Porque acabamos de salir de una época de enormes gastos. Ahora es cuando tenemos que recuperarnos, esforzarnos un poco (si es que vivir bien pero sin lujos requiere un esfuerzo) y ahorrar, limitarnos a no más de lo necesario.

Vale, hasta ahí bien, todos de acuerdo. Muchos dirán «Lo sé, pero no lo entiendo. Busco lo más barato, no me excedo con los lujos, nada de tonterías para la comida... ¡has compro en las rebajas...!»

Ahíiiiiiiiiiiiii está el problema.

¿Cómo puede la gente ser tan idiota como para pensar que comprando MÁS cosas va a gastar MENOS? Es cuestión de lógica, sentido común.

Vale, sí, están rebajadas (porque no siempre es cierto), pero hay que pensar, que es lo que le hace falta a este país, pensar: si ahora me lo ponen más barato, ¿por qué será? ¿No será que están deseando que lo compre como sea? ¿No me están engañando para que me lo lleve, aunque no lo quiera o no lo necesite? ¿Y no estaba antes más caro? ¿Me estaban engañando antes, cobrándomelo más caro de lo que realmente es? ¿Por qué quieren deshacerse de ello? ¿Será que no les sirve ya, que es lo que queda de lo que los demás no han querido? ¿No es posible que lo único que quieren es que yo compre, para que ellos ganen?...

Miles de preguntas similares nos podemos hacer. Todas tan sencillas de formular y responder.

Pero claro, ¿quién quiere resistirse al poder presumir de tener algo nuevo, y presumir de ello? ¿Quién puede limitarse a poco más de lo que en realidad es necesario? ¿A quién no le gusta quejarse y echarle la culpa a los demás, cuando en realidad el problema lo tiene en sí?

Señoras y señores, la cuesta de enero... que se extiende por todo el año.


Saludos.



¿Crisis? ¿Quién dijo crisis?