viernes, 9 de enero de 2009

La cuesta de enero

Bueno, ya pasó el año. Ahora empezamos otro nuevo. Nuevas ilusiones, nuevas metas, nuevas esperanzas... y una gran sensación de ahogo y presión.

Salimos de unas fiestas que han sido puro gasto, y entonces comienza el año, los precios suben, la famosa cuesta de enero.

Sí, bueno, es ley de vida, cosas de esas de economía que pocos entienden. Es una gran putada, sí, lo reconozco, pero, ¿acaso no es también culpa de la gente que la cuesta se haga tan empinada?

Porque acabamos de salir de una época de enormes gastos. Ahora es cuando tenemos que recuperarnos, esforzarnos un poco (si es que vivir bien pero sin lujos requiere un esfuerzo) y ahorrar, limitarnos a no más de lo necesario.

Vale, hasta ahí bien, todos de acuerdo. Muchos dirán «Lo sé, pero no lo entiendo. Busco lo más barato, no me excedo con los lujos, nada de tonterías para la comida... ¡has compro en las rebajas...!»

Ahíiiiiiiiiiiiii está el problema.

¿Cómo puede la gente ser tan idiota como para pensar que comprando MÁS cosas va a gastar MENOS? Es cuestión de lógica, sentido común.

Vale, sí, están rebajadas (porque no siempre es cierto), pero hay que pensar, que es lo que le hace falta a este país, pensar: si ahora me lo ponen más barato, ¿por qué será? ¿No será que están deseando que lo compre como sea? ¿No me están engañando para que me lo lleve, aunque no lo quiera o no lo necesite? ¿Y no estaba antes más caro? ¿Me estaban engañando antes, cobrándomelo más caro de lo que realmente es? ¿Por qué quieren deshacerse de ello? ¿Será que no les sirve ya, que es lo que queda de lo que los demás no han querido? ¿No es posible que lo único que quieren es que yo compre, para que ellos ganen?...

Miles de preguntas similares nos podemos hacer. Todas tan sencillas de formular y responder.

Pero claro, ¿quién quiere resistirse al poder presumir de tener algo nuevo, y presumir de ello? ¿Quién puede limitarse a poco más de lo que en realidad es necesario? ¿A quién no le gusta quejarse y echarle la culpa a los demás, cuando en realidad el problema lo tiene en sí?

Señoras y señores, la cuesta de enero... que se extiende por todo el año.


Saludos.



¿Crisis? ¿Quién dijo crisis?