miércoles, 17 de octubre de 2012

El nefasto peso de la publicidad

Atención a esta fotografía.

¿Colecciono catálogos del súper? ¿Tengo síndrome de diógenes?

No, nada de eso. Tan solo es un pequeño estudio que me propuse hacer: acumular toda la publicidad que me llegara al buzón en un año. He de aclarar que en verdad sólo habrá un 80% aproximadamente, a que estuve ausente unos dos meses del piso y mis compañeros gestionaron lo que llegaba al buzón en ese tiempo, ignorando lo que me traía entre manos. También que se trata de un piso en la ciudad de Valencia, NO situado en una calle principal, avenida, o similar. Por cierto, el 100% de esta publicidad es no solicitada.

¿Qué hay en todo ese montón? Pues he podido clasificar toda la publicidad en estos cuatro grandes grupos:
  • Catálogos mensuales, bimensuales, trimestrales o semestrales de al menos 20 páginas, tamaño folio o doble folio, de grandes supermercados y tiendas de electrónica: Carrefour, Lidl, Alcampo, Worten, Saturn, MediaMarkt, y alguno más.
  • Dípticos y trípticos de gran calidad con ofertas de franquicias: Telepizza, Domino's Pizza, Vitaldent, Unident, y otras ópticas y clínicas de odontología.
  • Cartas de todo tipo de restaurantes: comida para llevar, comida asiática, kebabs, pizzerías y hamburgueserías no franquiciadas, etc.
  • Pequeños carteles y tarjetas de profesionales liberales: cerrajeros, fontaneros, albañiles, electricistas, etc.

¿Quién puede permitirse la mejor publicidad? ¿Y los mejores precios? Esas dos preguntas las podéis responder por vuestra cuenta.

El peso total de todo ese montón es de al menos 3kg (sí, medido a ojo, pero muy buen ojo y tirando por lo bajo), y del volumen un 85% corresponde al primer grupo, y el otro 15% al resto. Para que luego algunas empresas presuman de ser ecológicas. Porque nadie parece darse cuenta del gran impacto ecológico que tiene la publicidad impresa: fabricar el papel, transportarlo, imprimirlo, volverlo a transportar, y al poco tiempo (menos de una semana) la inmensa mayoría de ese papel ya es residuo, y hay que hacer más para seguir publicitando.

¿Y para qué? Pues para casi nada. Las personas estamos tan sobre-estimuladas que hemos desarrollado cierta inmunidad a la publicidad. En términos generales, cuando aparece algo de esto en el buzón, va directo a la basura, sin siquiera mirar su contenido. Cuando te lo dan en la mano por la calle, va a la basura todavía más rápido, especialmente si te lo meten a la fuerza en el regazo del brazo (a mí me lo han hecho). Cuando aparece por televisión, cambiamos de canal. Cuando aparece navegando en internet, acaba resultando molesta y hasta nos instalamos bloqueadores de publicidad. Y nos cabreamos con nosotros mismos cuando nos descubrimos tarareando una de sus canciones.

Empresas, aprended que la mejor publicidad es el boca a boca: lento, pero efectivo, ¡y con coste ecológico cero!

martes, 16 de octubre de 2012

Felicidades a todos

¡Sí, a todas las personas que leeis este blog! Y a las que no también.

¿Que qué se celebra? ¡Pues la Navidad, claro! Que para quienes no se hayan enterado, ya ha comenzado.
¿Y en qué me baso para hacer esta afirmación? Pues en un criterio universal: en los supermercados ya hay polvorones y turrones. Y en breve aparecerán los adornos y las campañas publicitarias. O igual ya están ahí y no me he enterado.

Navidad... cada vez más prematura, ¿no?  Voy a hacer un pequeño repaso de las fechas en las que este blog ha ido haciendo su rutinaria felicitación de Navidad anual.

Año 2008. 26 de noviembre.
Año 2009. 16 de noviembre (o más bien, dos semanas antes).
Año 2010. Dejé el blog desatendido ese año.
Año 2011. Ya pasé del tema.
Año 2012. 15 de octubre.

No voy a discutir el tema. Un año más, no hace falta hacerlo. La obviedad ya abruma. Tan solo voy a plantear una pregunta, ¿intentan acaso hacernos sentir jovialidad durante un mayor periodo de tiempo? Porque en ese caso, no sé yo si la jovialidad será aplicable para todos, o siquiera la mayoría.

No sé si me explico, para más detalles podéis leer este relato que publicó Lorenzo Silva en elmundo.es: Campaña de Navidad.


Pues lo dicho, saludos, ¡y feliz Navidad!

P.D.: Nunca he sido gran seguidor de los refranes populares (muchos basados en miedos y charlatanerías), pero me parece que este viene al pelo para reflexionar sobre la pregunta que he lanzado: lo bueno, si breve, dos veces bueno.