jueves, 4 de diciembre de 2014

De la nada al sexismo, y del sexismo a la violencia

Escribo esto por algo que ocurrió hace relativamente poco, pero voy a empezar por otro hecho que me trajo a la cabeza.

Hace un par de años me encontraba leyendo el blog de Patrick Rothfuss, autor de dos novelas que en aquel momento me acababa de leer. En concreto recordé la lectura de este artículo. Como sé que no todo el mundo habla inglés por aquí, haré un pequeño resumen en nuestro querido español.

Parece ser que Patrick, que se define a sí mismo como feminista, comentó en ese mismo blog semanas antes que se disponía a ver una película de terror, según sus palabras, "Mi plan es ir a verla, preferiblemente en compañía de una joven, atractiva y asustadiza mujer. Así, cuando la película dé miedo, ella se agarrará a mí desesperadamente en busca de confort". Esto pareció incomodar a una fan, que le mandó un correo electrónico para que intentara aclarar su confusión: ¿cómo puede decir eso una persona que dice ser feminista?

La respuesta fue un poco larga, habló de varias cosas, de la película incluso, pero se centraba en los siguientes puntos y dos ejemplos (uno trivial y otro que es su caso). Para Patrick, el feminismo consiste en:
  1. El feminismo es la convicción de que las mujeres valen tanto como los hombres.
    • 1a. (Corolario) Esto significa que las mujeres deberían ser tratadas con la misma imparcialidad que con los hombres.
    • 1b. (Corolario) Esto significa que las mujeres deberían ser respetadas tanto como los hombres.
    • 1c. (Corolario) Esto significa que las mujeres deberían tener los mismos derechos que los hombres.
    • 1d. (Corolario) Etcétera, etcétera.

     
  2. El feminismo es la convicción de que las mujeres no deberían hacer cosas solo porque son mujeres.
    • 2a. (Corolario) Los hombres no deberían hacer cosas solo porque son hombres.

     
  3. El feminismo es la convicción de que las mujeres no deberían evitar hacer cosas solo porque son mujeres.
    • 3a. (Corolario) Los hombres no deberían evitar hacer cosas solo porque son hombres.
El primer ejemplo que plantea es este: una mujer no tiene por qué afeitarse las axilas solo porque sea una norma o convención social (según #2). Lo que no significa que, si ella lo prefiere y decide hacerlo, esté mal que lo haga y esté condenando a todas las mujeres por ello (según #3). Luego lo repite cambiando el trivial "afeitarse las axilas" por un más serio "quedarse en casa para cuidar de los hijos". Recalcando que si lo hace por propia decisión ignorando convencionalismos y presiones sociales, ¿por qué debería estar mal eso?

Luego justifica el hecho que había iniciado todo este embrollo. No por ser un hombre (#2a) tiene que ser un macho heroico y protector, pero si le gusta serlo, aunque sea en un determinado momento, ¿qué tiene de malo serlo? (#3a).

Toda esta parrafada para venir a decir que de donde no había nada malo, alguien se sacó que había sexismo.

Pero ya no solo ocurre eso, sino que como muestra el hecho más reciente, en situaciones donde hay sexismo, se acaba sacando una violencia que no existe. Y lo vi en esta noticia de FACUA, en la que denuncian el sexismo de este anuncio de televisión.

Sin duda hay sexismo y por eso ha sido denunciado. Pero lo que no entiendo es frases de la noticia como "por vulnerar la legislación publicitaria y contra la violencia de género". ¿Alguien puede indicarme la violencia en ese anuncio? De hecho, ¿la persona que ha escrito eso sabe que la legislación sobre la violencia de género solo habla de parejas y exparejas?

No se pueden hacer estas cosas. El sexismo está mal, es algo que tenemos que eliminar de nuestra sociedad. A veces el sexismo llega a mezclarse con la violencia, pero esto no siempre es así, no podemos equiparar la gravedad del sexismo a la de la violencia (sexista o no), ni mucho menos asumir que algo o alguien sexista es también violento.

Saludos.


P.D.: Edito este artículo meses después para ilustrar un caso descarado de salto de la nada (de nada) al sexismo. Fíjense, siguiendo el enlace al final del párrafo, cómo a partir de un término nuevo (y a mi parecer un tanto ridículo) se acaba llegando a la conclusión de que fue acuñado para poder llamar gordas solo a las mujeres. ¿Ninguna mujer se siente fofisana acaso? A mí al menos me parecen atractivas.
http://sesiongolfa.com/todo-lo-demas/los-fofisanos

miércoles, 22 de octubre de 2014

La que está cayendo en internet (III): criminalización de los usuarios

Hace más de dos años que no escribo sobre esto en el blog, en parte por dejadez pero también porque de repente todo el mundo se olvidó del tema. Sin embargo ahora ha vuelto a mi cabeza tras ver este anuncio en televisión.

Recuerda un poco a aquellas imágenes, previas al inicio de una película, donde equiparaban fechorías como fumar delante de una mujer embarazada donde no estaba permitido hacerlo o la conducción temeraria poniendo en riesgo muchas vidas, a la descarga sin permiso de contenidos con copyright de internet. Bajo el lema «si eres legal, eres legal». Irónico, teniendo en cuenta tiempo después muchas de las personas que nos decían eso fueron detenidas.
Ambas campañas buscan una misma cosa: criminalizar al usuario. No solo te dicen que estás haciendo algo malo, te dicen que no es simplemente malo, sino terrible, aberrante, casi inhumano.
Y da mucha vergüenza, porque los que más campaña hacen, los que más se quejan de las pérdidas, son los que están podridos de billetes, los que escusándose en compensar a los autores sacan dinero de todos lados y se lo reparten como quieren, los que se niegan a modernizar la industria para seguir favoreciendo a los intermediarios, los que apoyan sanciones absurdas muy superiores a otras que tienen delitos muy graves.
Todo el mundo se ha descargado algo alguna vez, o se ha comprado algo del top manta; pero tranquilos que no van a meter a media España en la cárcel por eso. Puede que lo que has hecho no esté bien, pero de ninguna forma eres un criminal.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Igualdad, la de verdad y la que no tanto

Hace unos días habla -online- con un amigo sobre la presunción de inociencia y el uso de la palabra presunto en los medios de comunicación, cuando acabó apareciendo un enlace a esta noticia.

Poco después, otra persona compartía esta imagen de Twitter.


Ambas cosas, especialmente la segunda, me recordó el poco tino que tienen los políticos de nuestro país al hablar de igualdad, al menos cara al público. Por ejemplo, cuando se proponen hacer un reparto equitativo entre escaños para hombres y mujeres. A primera vista puede parecer una medida muy igualitaria, pero todo lo contrario, es una medida que discrimina a las personas por su sexo, dejando a un lado su valía. Porque si un partido tiene 1 hombre capaz, y 99 mujeres capaces, ¿por qué tiene que ignorar a 49 mujeres capaces para meter 49 hombres que no dan pie con bola? Y lo mismo intercambiando números. Si un partido tiene 99 hombres capaces y 1 mujer capaz, ¿por qué quitar hombres capaces para meter mujeres que no darán pie con bola?

Aquí las medidas para la igualdad son en general así de absurdas, porque lo que importa aquí no es la igualdad, sino las apariencias, los votos que se puedan ganar. Tras la anterior imagen otro amigo, que reside actualmente en Irlanda, compartió esta fotografía en ese momento recién tomada.


¿Qué es AMEN? Un grupo de voluntarios que dan ayuda y apoyo confidencial a las víctimas masculinas de la violencia de género. Cosa que por aquí se dice que no existe. Si aquí un hombre dice que su pareja le maltrata (ya sea física o psicológicamente) no recibe otra cosa mas que burla y humillación. Que no sean tan frecuentes, o que no se denuncien (ya que en España solo se considera violencia de género si un hombre maltrata a pareja o ex-pareja mujer), no es motivo para olvidar estos casos y dejar a sus víctimas desamparadas.

No hagamos política, simplemente actuemos ante los casos de injusticia, y el resto del tiempo tratemos a las personas como si de personas se tratasen.

Saludos.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Hay que quejarse

Nos gusta quejarnos. Junto con criticar, es un rasgo muy común en los españoles. Pero lo hacemos mal, muy mal. Nos quejamos cuando estamos con la familia, con los amigos, o a "solas" en las redes sociales o un blog (como en este caso... mea culpa). Sin embargo, no trasladamos nuestras quejas a quienes nos generan los problemas, las molestias. Y eso es algo que debemos cambiar.

En primer lugar, hay que perder la timidez, ese corte que nos da, ese miedo a una mala respuesta o a que nos miren, y quejarse de inmediato en cuanto tenemos una problema. Hablar con la persona que corresponda, y de forma respetuosa y ordenada, trasladar nuestra queja. A veces esto no es posible y hay que esperar, pero que no se demore mucho, porque después pasa el tiempo, nos olvidamos del cabreo que pillamos en su momento y lo dejamos pasar. No hay que permitirlo.

Para quejarnos, hay que usar de todos los canales de los que nos sea posibles. Puede que ninguno nos garantice una solución a nuestro problema, pero no por ello hay que dejar de hacer presión. Quien no llora, no mama. Y como nos van ignorar, hay que llorar mucho. Pedid una hoja de reclamaciones, haced que venga la persona encargada, o el jefe; armad follón, que todo el mundo vea que pasa algo malo; llamad al número de atención al cliente (muchas veces gratuito); mandad correos electrónicos, o tradicionales incluso; dejad comentarios en sus perfiles de las redes sociales; o en webs especializadas, ahí se puede hacer mucho daño; escribid cartas abiertas, si salen en un periódico mejor; hablad con amigos que puedan interceder o con contactos que puedan presionar; acudid a oficinas y asociaciones de consumidores. Sobre todo insistid por cada una de las vías. Si consideráis o sabéis con certeza que se os importuna desde la ilegalidad, que no os de cosa acudir incluso a la Policía, para eso están.

Y si hay quien piensa que ni con amenazas se resuelven las cosas, es por una sencilla razón: porque después nadie hace nada, se queda todo el mundo en casa conformándose. Acabemos esto, que no se aprovechen de nosotros ni nos ninguneen ninguna vez más: ¡hay que quejarse!

miércoles, 4 de junio de 2014

Alternativa exponencial

Dos días después de las elecciones al Parlamento Europeo, un amigo comentó en Facebook que de repente ahora todos eran expertos en política. Yo no pretendo serlo, tan solo voy a dar mi opinión, en base a datos conocidos y accesibles, claro.

Mi idea se basa en este conjunto de conjeturas o, como lo llaman, ejercicio de ficción:

En él básicamente hacen esta operación: en base a los votos recibidos por los partidos que se presentaban al Parlamento Europeo por España, calculan cómo habría salido el reparto de escaños en el Congreso de los Diputados si esos votos hubiesen sido para unas Elecciones Generales en España.

¿Resultado? Mientras que en Parlamento Europeo el conjunto PP+PSOE obtiene el 56% de los diputados, en las Generales obtendrían el 69%.

¿Por qué? Por lo que comenté hace más de un año [y viendo que es lo último que publiqué, me doy cuenta de que tengo que darle más caña a este blog]. Sistema de D'Hont en menor medida, y circunscripciones en mayor medida.

Sin embargo, en el ejercicio de ficción propuesto se saca una conclusión positiva, y es que a pesar de lo malo del reparto, en las simuladas Elecciones Generales de 2014 los partidos minoritarios obtendrían 107 escaños, frente a los 55 que obtuvieron en las Generales de 2011. El doble. Es curioso porque es la misma conclusión positiva que saqué yo de las Generales de 2011 con respecto a las de 2008. Haciendo un resumen:

Escaños de los partidos minoritarios
2008 - 27  escaños
2011 - 55  escaños
2014*- 107 escaños
*simulación

Todavía falta más de un año para las siguientes Elecciones Generales, y muchas cosas pueden pasar de aquí a entonces. No obstante, no puedo dejar de tener una ligera sensación de optimismo. Prudente, eso sí, no hay que bajar la guardia.


Saludos.